Orientaciones Metodológicas para la estimulación temprana del Ciclo I de EBR.


I. ORIENTACIONES METODOLÓGICAS PRIMER CICLO (0-2 AÑOS)

En esta primera etapa los niños y las niñas manifiestan cierto nivel de dependencia y requieren que el adulto esté atento a sus necesidades básicas, ofreciéndoles las condiciones adecuadas físicas y emocionales necesarias para que interactúen con su entorno con autonomía y seguridad. Basándose en estas condiciones se plantean orientaciones metodológicas, que van a favorecer las interacciones de los niños, dichas condiciones se clasifican en:

1.1. CONDICIONES AFECTIVAS:

(A)     Seguridad afectiva

Es indispensable ofrecer a los infantes seguridad afectiva. Esto se establece entre el adulto y el infante, a través de una comunicación no verbal, que es la base del desarrollo de su seguridad, por eso se sugiere:

  • ·    Anticipar a los niños y niñas lo que va a suceder (con palabras y gestos).
  • ·   Proporcionarles cuidados individualizados y afectivos durante las rutinas de sueño, alimentación, higiene, cambio de ropa y también durante el juego espontáneo.
  • ·     Dejar que el infante participe activamente con iniciativa en el cuidado del ambiente al proporcionarle un ambiente adecuado, es capaz de buscar el objeto que le interesa, de explorar, jugar y manipular.

 (B)     Libertad de movimiento

El realizar movimientos libres permite a los niños utilizar su motricidad no sólo para desplazarse o para expresar sus emociones, sino también para construir su pensamiento, por eso se sugiere:

  • ·   Reconocer los logros de los infantes, al observar las acciones motrices, que realizan con satisfacción, compartiendo sus juegos, con creatividad e iniciativa.
  • ·   Permitir que desplieguen sus iniciativas de movimiento y de acción en interrelación con el espacio y los objetos, favoreciendo su desarrollo emocional, contribuyendo al desarrollo de su personalidad.
  • ·  Observar cómo llegan a los resultados, cómo exploran, cómo aprenden, orientar la atención hacia cómo van desarrollando capacidades, a su propio ritmo, más que fijarse sólo en el resultado.
  • ·  Colocar a los niños en una postura cómoda y segura para ellos, donde no puedan caerse, no se lastimen y no dependan del adulto para salir de una posición a otra.

 

1.2. CONDICIONES FÍSICAS:

 (A)     El espacio y los objetos

Es necesario ofrecerles a niños y niñas espacios limpios y seguros y objetos adecuados y pertinentes a sus características y a cada momento específico. Por lo mismo se sugiere:

  • ·   Los lugares donde estén los niños deben estar previamente organizados.
  • ·   Los espacios deben permitir el desplazamiento de los niños, para que puedan ocuparlo y recorrerlo sin poner en riesgo su seguridad.
  • ·    Ofrecer espacios seguros donde los niños puedan desplazarse de manera espontánea, para evitar las prohibiciones del adulto que pueden inhibir su acción.
  • ·    Prever la existencia de áreas para el descanso, los juegos, el aseo. También son importantes las áreas destinadas para el baño y las comidas. Se pueden organizar en el momento, de acuerdo a las necesidades, manteniendo la seguridad y la higiene.
  • ·   La atención de los adultos está dirigida a modificar el entorno según la evolución de los niños, con el fin de que las posibilidades de realizar diferentes actividades sean favorables y acorde con su crecimiento.
  • ·    Permitir a los niños explorar los espacios exteriores al aula: jardines, patio, arena, etc., siempre bajo la mirada responsable y cuidadosa del adulto.
  • ·    Que los materiales permitan a los infantes realizar acciones respondiendo a sus características, intereses y evolución.

       (B)     El tiempo

La noción de tiempo la comenzamos a desarrollar a través del cronograma de actividades permitiendo vivir a los infantes experiencias esenciales y estructurantes. Por eso se sugiere:

·  Respetar los tiempos de los niños y las niñas.

·  Repartir el tiempo según el ritmo individual de sueño y de vigilia, a fin de que puedan ejercer su actividad autónoma cuando puedan aprovecharla plenamente y sentirse cómodos, calmos y en agrado con ella.

·  Mantener una rutina diaria, lo cual permitirá a los niños organizarse y tener seguridad de lo que va a suceder.


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